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¿Qué es una Compañía de Adquisiciones de Propósito Especial (SPAC)?

Las cuentas de inversión son administradas por Revolut Securities Singapore Pte Ltd.

Las Compañías de Adquisiciones de Propósito Especial (SPAC), también conocidas como empresas fantasma o de "cheque en blanco", no tienen operaciones comerciales. Se crean únicamente para captar capital para adquirir otra empresa o cotizar en la bolsa, con el objetivo de atraer posibles inversionistas para futuras inversiones.

Una empresa activa puede fusionarse con una SPAC o ser adquirida por ella para cotizar en bolsa, en lugar de recurrir a una IPO tradicional (más rápido). Las SPAC se crean con el propósito de efectuar una fusión, intercambio de acciones, adquisición de activos, compra de acciones, reorganización o una combinación de negocios similar.

¿Cómo funciona el proceso de adquisición?

Desde su constitución, la SPAC suele tener 24 meses para completar todo el proceso de adquisición. Hay muchos pasos, pero los principales son:

  • buscar una empresa objetivo para adquirir
  • negociar un acuerdo de adquisición
  • realizar reuniones de inversionistas y buscar la aprobación del accionista
  • ejecutar la fusión
  • si no se completa la fusión dentro del plazo establecido, la SPAC se liquida y los fondos se devuelven a los accionistas públicos

Después de que la SPAC completa una fusión con una empresa objetivo, la empresa previamente privada se convertirá en una empresa pública. El ticker de acciones para la SPAC se cambia para reflejar el nombre de la empresa adquirida y con esto comenzará a hacer trading en la bolsa seleccionada.

¿Cuáles son los riesgos principales?

Una SPAC es una inversión de alto riesgo. Las SPAC han sido muy populares recientemente con los inversionistas de todo el mundo. Sin embargo, esta inversión conlleva riesgos debido a varios factores (descritos a continuación).

La SPAC puede fallar en identificar una empresa objetivo dentro del periodo de tiempo requerido (típicamente 24 meses) y tendrá que devolver los fondos a sus inversionistas, provocando que no se logre ninguna ganancia durante el periodo en que el capital fue invertido.

La creciente competencia de las SPAC puede llevar a enfocarse en empresas en etapas tempranas, aumentando los riesgos de inversión, especialmente en nuevos sectores como la tecnología o el espacio. Estas empresas a menudo tienen un historial financiero limitado, controles en evolución y dependen de las proyecciones. Deben cumplir con los estándares de las empresas públicas después de la fusión.

Conflictos de intereses

Los patrocinadores y directores de SPAC pueden tener intereses que no se alineen con los de los accionistas públicos. Los inversionistas deben confiar mucho en la gestión de la SPAC para encontrar un objetivo de fusión sólido, aunque algunas partes pueden estar financieramente motivadas para completar un trato dentro del plazo establecido.

A diferencia de una IPO, en el proceso de fusión de una SPAC no hay un suscriptor, por lo que es posible que no se lleve a cabo la debida diligencia exhaustiva que suele asociarse con la salida a bolsa de una empresa.

Los patrocinadores de SPAC tienen un plazo limitado para cerrar un acuerdo, lo que puede afectar la exhaustividad con la que investigan las adquisiciones, especialmente si no se mantienen involucrados después de la fusión. Debido a esta presión temporal, los fundadores pueden centrarse más en cerrar un acuerdo que en si la empresa objetivo es apta para cotizar en bolsa.