¿Te sientes presionado o amenazado?
"Un hombre me llamó diciendo que era de la oficina de impuestos y que había cometido un error en una declaración de hace cuatro años. Afirmó que la policía estaba de camino a mi casa, pero que podía detener la detención si pagaba la multa de MXN 2,000 al instante".
"Tenía tanto miedo de ir a la cárcel que envié el dinero enseguida. Solo después caí en la cuenta de que la policía nunca me pediría dinero para impuestos por teléfono".
Resumen
Esta situación implica una forma de fraude que usa amenazas para eludir tu lógica. Los estafadores se hacen pasar por policías, funcionarios de Hacienda o judiciales y llaman para decirte que hay una orden de arresto contra ti, y para ello se basan en crear pánico o miedo inmediatos e intensos.
Otra variante común y muy angustiosa es la "sextorsión". En este escenario, un delincuente envía un correo electrónico en el que afirma haber hackeado la cámara web de tu computadora y grabado un video tuyo. Amenazan con enviar las imágenes a tu lista de contactos, incluidos familiares, amigos y empleadores, a menos que pagues para evitarlo.
Los delincuentes saben que, cuando una persona está asustada, es más probable que busque la solución más rápida en lugar de cuestionar la validez de la amenaza. Por eso, exigirán que te mantengas al teléfono, te aislarán de los demás e insistirán en que realices el pago de inmediato.
Señales de alerta habituales
- Identifica la táctica de presión y recuerda que las autoridades reales siguen procedimientos legales formales y documentados, y un funcionario legítimo siempre te permitirá tiempo para buscar asesoramiento legal o verificar una reclamación a través de canales oficiales
- Comprueba el método de pago y recuerda que ninguna agencia gubernamental, fuerza policial o tribunal legítimos exigirán jamás una multa o un acuerdo a través de tarjetas de regalo, ya que estas no ofrecen un proceso de reclamación formal para la recuperación
Mejores prácticas de seguridad
- Finaliza el contacto de inmediato: si recibes una llamada o un correo electrónico que te haga sentir amenazado o avergonzado, interrumpe la interacción. Cuelga el teléfono o cierra el correo electrónico. Desconectar es la forma más rápida de romper el control psicológico que el estafador ejerce sobre ti
- Verifica la reclamación de forma independiente: si estás preocupado por una amenaza legal, no utilices la información de contacto proporcionada por la persona que te amenaza. En su lugar, busca el número de teléfono oficial de tu comisaría local o del departamento gubernamental correspondiente en un sitio web de confianza
- Busca apoyo: los estafadores confían en que no digas nada por vergüenza. Habla con un amigo o familiar de confianza sobre la interacción. Una perspectiva externa te ayudará a ver las lagunas en la historia del estafador. Si estás siendo chantajeado, contacta con la policía o con organizaciones de apoyo a las víctimas.